El volcán Peteroa, de 4.135 de altura y ubicado entre la ciudad mendocina de Malargüe y la chilena de Talca en el límite fronterizo, reactivó el sábado su actividad eruptiva y desde entonces investigadores a ambos lados de la cordillera lo relevan con monitoreo permanente, informaron hoy fuentes oficiales.
Una nube gris oscura se observaba hoy en la montaña desde Malargüe, según lo afirmado por empleados del complejo hotelero de Las Leñas, en esa ciudad a 445 kilómetros al sur de la capital provincial, y por pobladores de la comuna chilena de Talca.
Miguel Haller, vulcanólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET), dijo que el sábado, "la erupción del Peteroa, de tipo pliniano, produjo una columna eruptiva compuesta de gases y cenizas que alcanzó unos 200 metros de altura sobre el cráter".
Luego "las cenizas cayeron sobre la nieve de las cumbres de las montañas aledañas según las imágenes del satélite Terra y se recomienda el monitoreo continuo para poder evaluar la situación", concluyó.
Otro científico, Dario Trombotto, del Centro Internacional de Ciencias de la Tierra (ICES), reseñó que "en observaciones en el lugar realizadas en marzo del año en curso comprobamos que hubo un cambio de ubicación y número de fumarolas, hecho que se interpreta como propio de la dinámica de un volcán activo como el Peteroa".
"Ademas es una respuesta al terremoto de febrero de 2010 en Chile que produjo movimientos de áreas pétreas a ambos lados de la cordillera", agregó.
Amalia Ramírez, del ICES Argentina, dijo a radio Nihuil esta tarde que "no obstante la dirección del viento hacia el noreste, las cenizas no han llegado a Malargüe y en el complejo Las Leñas, más cercano al Peteroa, la actividad en las pistas de esquí es
normal".
El Peteroa, que en voz mapuche significa "ramas quemadas", está rodeado de volcanes de mayor altura: Planchón (al norte) y Azufre (al sur), todos en el límite fronterizo con Chile.
Desde 1660, el Peteroa tuvo 19 erupciones y las primeras crónicas del abate Juan Ignacio Molina reportaron como importantes las de 1751 y 1762.
El fenómeno también colocó en alerta a científicos y autoridades chilenas de Defensa Civil de Talca, porque según la radio Bio-Bio, pobladores del lugar oyeron el sábado ruidos subterráneos y vieron una densa bruma en la zona de los volcanes.
Se especula con que las cenizas y las nubes volcánicas podrían llegar al Valle de Uco y al Gran Mendoza.
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