
Todos los años se producen casos de infecciones respiratorias agudas que afecta aproximadamente a un 10 % de la población neuquina. Anualmente mueren entre 130 y 150 personas por esta causa, la gran mayoría de las cuales son personas adultas mayores y/o con enfermedades previas o trastornos de la inmunidad. Habitualmente, identificamos el germen productor de la infección sólo en algunos pocos casos. Por ese motivo, desconocemos en cuanto contribuye el virus de la influenza a esas muertes. A veces se lo ha detectado como único agente infeccioso y a veces está presente junto a otros virus o bacterias.
De todas maneras, se estima que el virus de la gripe contribuye en forma importante a los fallecimientos anuales por infecciones respiratorias, pues cerca de un 50% de ellos se produce en la época de mayor circulación del virus en la comunidad, en los meses de julio a octubre. Por otra parte, pacientes portadores de enfermedades pulmonares crónicas que están fuertemente asociadas al consumo de tabaco, tienen mayor riesgo de enfermarse y morir en esta época.
¿Qué ocurre actualmente con las muertes atribuidas al nuevo virus de influenza? Como parte de la vigilancia epidemiológica del virus pandémico, se está tomando muestras para determinar su presencia a todos los pacientes internados por infección respiratoria aguda, e incluso a todos los fallecidos con ese cuadro si no se hubiera hecho antes. Por esta razón, aplicando este año esta nueva metodología de vigilancia podremos establecer la cantidad de muertos que se asocian al nuevo virus de influenza.
Por lo anteriormente mencionado, es esperable que aquellas provincias que tengan implementado un adecuado sistema de vigilancia epidemiológica, como la nuestra, notifiquen un mayor número de casos sospechosos y como consecuencia puedan registrar mayor número de fallecidos confirmados que otras provincias que no estudien a todos los fallecidos por enfermedades respiratorias.
Lo anterior para nada significa que nuestra situación sea mejor o peor que en otras jurisdicciones del país, simplemente que habremos confirmado más casos. Para saber cómo nos está afectando la epidemia, necesitamos conocer la evolución de las tasas, es decir los indicadores que nos hablan de la relación entre los casos (aquellos que sufrieron el daño o la enfermedad) y la población expuesta. En estas semanas, las tasas de notificación por influenza en la población han estado muy por arriba de la esperable para la época, es decir, las tasas nos confirman que la epidemia es real. Sin embargo, hasta el momento las tasas de mortalidad por infecciones respiratorias no se encuentran por encima de las históricas, aunque aún no tenemos la totalidad de los datos.
Desde el principio el COES ha planteado que la epidemia produciría un gran impacto sanitario y social por su extensión: mayor número de susceptibles a un nuevo virus anticipa mayor número de infectados. También hemos advertido que la gravedad era desconocida. Hasta el momento, el virus ha mostrado tener gran capacidad para transmitirse de persona a persona y un comportamiento agresivo en algunas personas jóvenes. Sin embargo no ha mostrado mayor gravedad que las epidemias estacionales. Se espera que la circulación viral se mantenga alta en las próximas semanas y probablemente aumente al regreso de las vacaciones escolares invernales, por lo que todas las medidas de prevención siguen vigentes
Fuente: COES
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